El Director de Fotografía.
“El director de fotografía es la autoridad técnica antes del rodaje. Sus decisiones basadas en su intuición visual y su preparación conceptual, se materializan de una forma real en el momento del rodaje “Los cine fotógrafos son los ojos del cineasta. Ellos “pintan con luz” las imágenes surgidas de la mente del director y convierten en realidad las palabras del guionista”
Una de las piezas más importantes en la realización cinematográfica es el cine fotógrafo o director de fotografía. El concepto se refiere a la creación artística de imágenes para la puesta en escena de producciones cinematográficas: La realización de películas, series televisivas así como trabajos publicitarios, documentales y videos corporativos.
Dentro de la estructura del equipo de cámara, el director de fotografía determina y supervisa los parámetros técnicos y artísticos para la toma de imágenes. En particular, la iluminación, la composición visual y los movimientos de cámara, pudiendo manejarla él mismo o un operador de cámara. El área de responsabilidad del director de fotografía abarca tanto el campo técnico como el artístico, y su labor consiste en crear la visualización cinematográfica en colaboración con el director. Siendo la responsabilidad fundamental del director la puesta en escena de la película, mientras que la del director de fotografía es la de colaborar en la planificación, composición de los diferentes encuadres y en la iluminación de cada plano. Si se establece una relación fluida, el director de fotografía influye determinantemente en la realización de la película, así como el director también influye en su visualización. El grado de compenetración depende, por supuesto, de sus personalidades y está determinada por la experiencia, confianza, método de trabajo y el ego de cada uno. De la colaboración entre ambos debe surgir un trabajo unificado e incluso una creación mutuamente inspirada.
El director de fotografía es la autoridad técnica antes de empezar a rodar. Sus decisiones, basadas en su intuición visual y su preparación conceptual se materializan de una forma real al rodar. Muchas veces, los esfuerzos creativos y técnicos de todo el equipo dependen de su buen trabajo, siendo en ocasiones el responsable de las emociones que se producen en el espectador, al dirigir de una manera acertada el foco de atención, provocando sensaciones de alegría, miedo o “suspense”. Las responsabilidades del director de fotografía abarcan todas las fases de la producción, desde la preparación y rodaje, hasta la finalización del mismo. Por lo tanto, es uno de los miembros del “crew” más importantes para el éxito de una película.
Indudablemente al hablar de cine fotógrafos mexicanos, debemos levantarnos de la silla y hacer una gran reverencia al artista que descubrió al “México de claroscuros”, en el que el maguey y la nube reinaban sobre el interminable paisaje de volcanes: Gabriel Figueroa. Quien a través de su mirada nos asomamos a un país vibrante y lleno de vida. Como él mismo lo expresó al recibir en 1971 el Premio Nacional de las Artes: “Estoy seguro de que si algún mérito tengo, es saber servirme de mis ojos, que conducen a las cámaras en la tarea de aprisionar no sólo los colores, las luces y las sombras, sino el movimiento que es la vida.”El maestro Figueroa nació en el seno de una familia acomodada venida a menos. Su madre falleció al darlo a luz y su padre, incapaz de sobreponerse a esta pérdida, terminó por abandonarlo junto con su hermano Roberto al cuidado de unas tías. Estudió pintura en la Academia de San Carlos y a los 16 años descubrió la fotografía gracias al retratista José Guadalupe Velasco. Años después se haría amigo de los fotógrafos Gilberto y Raúl Martínez Solares quienes como él dejaron la fotografía fija por el cine. Su ingreso al cine se produjo en 1932, como fotógrafo de toma fija, en “Revolución” de Miguel Contreras Torres. Un año más tarde sería uno de los veinte camarógrafos contratados para la filmación de ¡Viva Villa! de Howard Hawks. Tras algunos trabajos como iluminador, Figueroa recibió una beca para estudiar en los Estados Unidos. Allí entró en contacto con Gregg Toland, uno de los mejores fotógrafos de cine de todos los tiempos, quien le enseñó su particular estilo de iluminación. Su primera película como fotógrafo “Allá en el Rancho Grande (1936)” de Fernando de Fuentes fue también la primera por la que obtuvo un premio internacional, en el Festival de Venecia. En total, Figueroa fotografía más de doscientas películas y recibió decenas de premios. Además de las cintas que filmó junto a Emilio “El indio” Fernández, dos de sus trabajos más memorables fueron “Los olvidados (1950)” de Luis Buñuel y “La noche de la iguana (1964)” de John Huston.
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“El director de fotografía es la autoridad técnica antes del rodaje. Sus decisiones basadas en su intuición visual y su preparación conceptual, se materializan de una forma real en el momento del rodaje”